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AI Act: qué ocurre el 2 de agosto de 2026 y qué cambia para las empresas

Kirey

  

    El 2 de agosto de 2026 siempre se ha considerado un hito clave en el calendario de aplicación del AI Act. Tras los primeros plazos de 2025, se esperaba que esta fecha marcara la aplicación de la mayoría de las disposiciones restantes, incluidas las relativas a los sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo.

    No obstante, mientras tanto, el legislador europeo ha introducido una nueva medida de simplificación que ha reducido la relevancia de esta fecha sin restarle importancia.

    ¿Qué ocurre entonces el 2 de agosto de 2026 y qué consecuencias prácticas deben esperar las empresas?

    Puntos clave

    • Según los planes iniciales del legislador de la UE, las normas que regulan los sistemas de IA de alto riesgo habrían entrado en vigor el 2 de agosto de 2026, convirtiendo gran parte del AI Act en obligaciones legales concretas.
    • A través del Digital Omnibus, la Unión Europea ha aplazado algunos de los plazos más exigentes, manteniendo intactas las obligaciones de transparencia del AI Act.
    • El calendario de aplicación ha cambiado, pero el contenido sustantivo del Reglamento no: el camino hacia el cumplimiento sigue siendo el mismo y debe iniciarse ya.

    El 2 de agosto de 2026 según el calendario original del legislador de la UE

    Dentro del calendario de aplicación del AI Act, el 2 de agosto de 2026 debía ser un auténtico punto de inflexión. Tras una primera fase centrada en las prácticas prohibidas, la alfabetización en IA, la gobernanza europea y los modelos de IA de uso general, la mayoría de las disposiciones restantes habrían resultado aplicables.

    Sistemas de alto riesgo

    En concreto, habrían entrado en vigor las normas que regulan los sistemas de IA de alto riesgo enumerados en el Anexo III y utilizados en ámbitos sensibles como la biometría, las infraestructuras críticas, la educación, el empleo y las fuerzas del orden.

    Para las organizaciones afectadas, habría resultado aplicable un amplio abanico de obligaciones, entre ellas la gestión de riesgos, la gobernanza de datos, la documentación técnica, la supervisión humana y mucho más. Las empresas que utilicen estos sistemas también habrían tenido que asumir responsabilidades específicas, como supervisar el rendimiento del sistema, conservar registros, notificar incidentes, y, en determinadas circunstancias, llevar a cabo una evaluación de impacto sobre los derechos fundamentales.

    Obligaciones de transparencia y régimen sancionador

    A partir del 2 de agosto, también habrían resultado exigibles las obligaciones de transparencia aplicables a determinadas categorías de sistemas de IA, y el marco de supervisión y control establecido por el Reglamento habría quedado plenamente operativo, otorgando nuevas competencias de vigilancia a las autoridades competentes y a la Comisión Europea.

    En otras palabras, el 2 de agosto de 2026 una parte significativa del AI Act habría pasado de la teoría a la práctica, introduciendo obligaciones concretas para las empresas, los proveedores y los responsables del despliegue de sistemas de inteligencia artificial.

    Digital Omnibus: la UE cambia el calendario, no el contenido del AI Act

    El legislador europeo ha modificado recientemente el calendario de aplicación del AI Act a través del Digital Omnibus sobre IA, un paquete de enmiendas aprobado en junio de 2026.

    Apenas unos meses antes del plazo del 2 de agosto, las normas técnicas pertinentes seguían incompletas, algunas directrices interpretativas aún no se habían publicado, y muchas organizaciones no habían alcanzado un nivel de preparación suficiente para cumplir con los requisitos del Reglamento.

    Por ello, la Unión Europea decidió posponer la aplicación de las disposiciones relativas a los sistemas de IA de alto riesgo, trasladando el plazo de cumplimiento al 2 de diciembre de 2027. En cambio, los sistemas de IA de alto riesgo integrados en productos sujetos a legislación específica de seguridad de producto, como los dispositivos médicos, dispondrán de plazo hasta el 2 de agosto de 2028.

    Sin embargo, el aplazamiento solo afecta a una parte de las disposiciones originalmente previstas. Los plazos del 2 de agosto de 2026 se mantienen inalterados para varias obligaciones ya establecidas por el AI Act, incluidas las obligaciones de transparencia recogidas en el artículo 50. A partir de esta fecha, también resultan plenamente aplicables determinadas disposiciones relativas a la gobernanza y las facultades de supervisión de las autoridades competentes. Por ello, para muchas organizaciones, el 2 de agosto sigue representando un hito importante en el camino hacia el cumplimiento del Reglamento.

    Obligaciones de transparencia: qué cambia a partir del 2 de agosto de 2026

    El Digital Omnibus no ha modificado el calendario establecido por el artículo 50 del AI Act. Por tanto, a partir del 2 de agosto de 2026, resultan aplicables las obligaciones de transparencia. Estas se introdujeron para garantizar que los usuarios y los ciudadanos puedan reconocer cuándo están interactuando con un sistema de IA o con contenido generado artificialmente.

    Las obligaciones no son las mismas para todos

    El AI Act no impone las mismas obligaciones a todas las empresas. Al contrario, distingue las responsabilidades en función del papel desempeñado en relación con el sistema de IA. El Reglamento diferencia principalmente entre proveedores, que desarrollan o comercializan sistemas de IA, y responsables del despliegue, es decir, las organizaciones que los utilizan en el desarrollo de su actividad. Una misma empresa puede desempeñar ambos papeles y, en consecuencia, estar sujeta a múltiples obligaciones. Por ello, uno de los primeros pasos hacia el cumplimiento es identificar correctamente su papel y comprender qué obligaciones son realmente aplicables.

    Cuándo se debe informar a los usuarios

    Las obligaciones de transparencia se aplican siempre que una persona pueda no darse cuenta de que está interactuando con un sistema de IA o con contenido generado artificialmente. Cualquier persona que interactúe con un chatbot o un asistente virtual debe ser informada claramente de que no se está comunicando con un ser humano, salvo que esto ya resulte evidente por el contexto.

    Otro ejemplo habitual es el de una empresa que publica en redes sociales un vídeo con un avatar realista generado por IA, haciendo creer a los usuarios que están viendo a una persona real. En estos casos, el Reglamento exige que se indique claramente que el contenido ha sido generado o manipulado artificialmente. Obligaciones similares se aplican también a determinadas tecnologías, como los sistemas de reconocimiento de emociones y los sistemas de categorización biométrica, cuando se utilicen en las circunstancias permitidas por el Reglamento.

    La información requerida debe facilitarse de forma clara, visible y accesible, a más tardar en el momento de la primera interacción con el sistema.

    El aplazamiento no cambia el camino hacia el cumplimiento

    El Digital Omnibus da a las organizaciones más tiempo para cumplir con algunas de las disposiciones más complejas del AI Act, pero no altera su marco general. El enfoque basado en el riesgo, la clasificación de los sistemas de IA, las obligaciones aplicables a proveedores y responsables del despliegue, y el modelo de gobernanza se mantienen inalterados. El legislador europeo simplemente ha reconocido que el entorno normativo y técnico aún no estaba suficientemente maduro para esta fase y por ello ha pospuesto determinados plazos sin modificar los objetivos del Reglamento.

    Para las empresas, el aplazamiento debe entenderse como una oportunidad para abordar el cumplimiento de forma más estructurada, no como un motivo para retrasarlo. Las actividades que seguirán siendo necesarias en los próximos meses —desde identificar los sistemas de IA en uso hasta definir roles, responsabilidades y procesos de control— deben iniciarse ya, evitando la necesidad de concentrar todos los esfuerzos de cumplimiento justo antes de los nuevos plazos.

    Kirey ayuda a las empresas a gobernar la IA de forma segura y conforme a la normativa

    Tanto si se entiende el AI Act como una obligación normativa como si se ve como una oportunidad de negocio, ahora es el momento adecuado para iniciar el camino hacia el cumplimiento. Sin embargo, hacerlo no es sencillo. El marco normativo sigue evolucionando, las guías se actualizan progresivamente, y traducir los requisitos legales en decisiones operativas requiere experiencia en materia de cumplimiento, tecnología y diseño organizativo.

    Kirey acompaña a sus clientes a lo largo de todo este proceso. Partiendo del mapeo de los sistemas de IA y la clasificación de riesgos, ayudamos a las organizaciones a definir roles, responsabilidades y procesos de control, diseñando modelos de Gobernanza de IA conformes con la legislación europea y traduciéndolos en soluciones prácticas integradas con los procesos y tecnologías de negocio existentes.

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