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El ascenso del cloud privado, entre necesidades de control y de soberanía digital

Kirey

  

    En los últimos años, el tema de la soberanía digital ha entrado de forma estable en el centro del debate europeo, involucrando no solo a los CIO de empresas y proveedores tecnológicos, sino también a instituciones y legisladores. La creciente dependencia de infraestructuras y plataformas tecnológicas globales ha planteado, de hecho, interrogantes sobre el control de los datos, la autonomía tecnológica y el cumplimiento normativo.

    En este contexto, el cloud ha dejado de ser (solo) una elección arquitectónica orientada a la escalabilidad y la eficiencia, y se ha convertido en una herramienta estratégica con la que reforzar la autonomía y el control de los datos. El ascenso del cloud privado es la principal consecuencia de todo ello.

    KEY POINTS

    • La adopción del cloud privado está en crecimiento dentro de estrategias IT híbridas que valoran las peculiaridades tanto del cloud público como del privado.
    • Soberanía digital, independencia tecnológica, interoperabilidad y reducción del riesgo de lock-in son factores cada vez más determinantes en las decisiones cloud de las empresas.
    • El cloud público no pierde centralidad, pero se pasa de un enfoque cloud first a una lógica workload first, en la que cada entorno se elige en función de necesidades operativas, normativas y de negocio.

    Cloud privado: mucho más que una infraestructura “in house” 

    El cloud privado es un modelo arquitectónico basado en el concepto de aislamiento y pleno control de los recursos, independientemente de su ubicación física. Junto a los modelos típicamente in-house, han asumido un papel cada vez más relevante las soluciones hosted; es decir, entornos dedicados alojados en los centros de datos de proveedores regionales o locales, gestionados según lógicas y con tecnologías cloud (a menudo, open source), pero diseñados para garantizar la plena soberanía sobre los datos, el cumplimiento normativo y la transparencia operativa.

    Esta evolución refleja una tendencia evidente en el mercado. Según el Private Cloud Outlook 2025 de Broadcom, “más de la mitad de los encuestados (54%) indica el cloud privado como el destino privilegiado para las nuevas cargas de trabajo en los próximos tres años, mientras que el 65% está evaluando la repatriation de workloads del cloud público al privado y un tercio ya lo ha hecho”.

    El cloud privado emerge no como una alternativa ideológica al cloud público —que por lo demás mantiene su centralidad dentro del paradigma—, sino como una respuesta concreta a las nuevas necesidades de las organizaciones: mantener los beneficios del cloud, entre ellos la escalabilidad, la flexibilidad y el acceso a tecnologías innovadoras, dentro de un perímetro de infraestructura más controlable y nativamente conforme con los requisitos europeos de gestión de datos.

    Por qué las empresas eligen el cloud privado 

    La creciente atención hacia el cloud privado está vinculada a la maduración de las estrategias cloud empresariales. Tras una primera fase guiada sobre todo por la agilidad y el time-to-market, muchas organizaciones están hoy reevaluando dónde y cómo ejecutar los workloads más críticos, encontrando en el cloud privado un soporte adecuado.

    1. Entre los beneficios tradicionales del cloud privado, los principales son el control y el rendimiento. Los entornos dedicados permiten evitar la competencia por los recursos típica de los modelos multi-tenant, garantizando altas prestaciones y niveles de servicio más fácilmente gobernables. No es casualidad que el cloud privado se haya consolidado desde hace años en los sectores regulados y para los workloads core de la operativa empresarial, donde la continuidad, la fiabilidad y la previsibilidad del rendimiento representan requisitos imprescindibles.

    2. A esto se añade un elevado nivel de personalización arquitectónica. Los entornos dedicados permiten modelar la infraestructura, el networking, la seguridad y las políticas según las necesidades reales de las aplicaciones de la organización, sin tener que adaptar los procesos a las limitaciones de plataformas de terceros.

    3. Junto a estos elementos tradicionales, se han afianzado con los años nuevas motivaciones, directamente relacionadas con el tema de la soberanía del dato. No olvidemos, de hecho, que las empresas deben responder a requisitos normativos cada vez más exigentes, gestionar información sensible y demostrar transparencia en la localización y el tratamiento de los datos. El cloud privado permite mantener datos y workloads dentro de jurisdicciones locales, reduciendo la exposición a normativas extra-UE y aumentando el nivel de control sobre la cadena de suministro tecnológica.

    Por ello, los proveedores de cloud locales y europeos no compiten solo en el tema de la ubicación del dato, sino en un conjunto más amplio de factores estratégicos: infraestructuras físicamente cercanas a los clientes, con beneficios concretos en términos de latencia y rendimiento; independencia tecnológica y una fuerte orientación a la interoperabilidad, a menudo garantizada por la adopción de tecnologías open source. Este enfoque contribuye a reducir el riesgo de lock-in tecnológico, uno de los elementos más vigilados hoy por los CIO en las decisiones de largo plazo.

    La evolución hacia modelos híbridos más maduros 

    Como hemos anticipado, la creciente adopción del cloud privado no representa un cuestionamiento del paradigma cloud, sino más bien un paso evolutivo de las estrategias IT empresariales. 

    El ganador sigue siendo el cloud híbrido 

    No es casualidad que el modelo preferido por las empresas siga siendo el híbrido, quizás con una diferenciación más clara entre lo que debe permanecer en un entorno privado y lo que puede confiarse a los componentes públicos. La filosofía de fondo, sin embargo, no cambia: el objetivo no es separar ambos mundos, sino hacerlos trabajar en sinergia dentro de un ecosistema coherente, gobernado por un control plane uniforme y centralizado, capaz de garantizar visibilidad y una gestión operativa homogénea sobre todos los recursos. 

    De cloud first a workload first 

    El aspecto más relevante no es operativo, sino estratégico. A la luz de las transformaciones descritas, muchas empresas están pasando del tradicional enfoque cloud first, guiado por el objetivo de migrar el mayor número posible de sistemas hacia el cloud público, a una lógica cada vez más workload first, en la que cada aplicación y carga de trabajo se ubica en el entorno más adecuado en función de su nivel de criticidad, de los requisitos normativos a los que está sujeta y de las necesidades de rendimiento.

    Los workloads core, los datos sensibles y las aplicaciones críticas tienden a encontrar su lugar en entornos privados, mientras que el cloud público sigue desempeñando un papel imprescindible para escenarios que requieren elasticidad, capacidad computacional on demand y acceso rápido a servicios avanzados.

    El cloud público no es sustituido 

    Consideraciones de soberanía digital aparte, las plataformas públicas siguen siendo difícilmente sustituibles, sobre todo por su capacidad innovadora. En los últimos años, los hyperscalers han redefinido los paradigmas tecnológicos invirtiendo a escala global en servicios avanzados, plataformas de IA, entornos de desarrollo cloud-native y modelos operativos que han acelerado profundamente la evolución del software y de los procesos digitales empresariales.

    Es precisamente en el cloud público donde nacen y maduran muchas de las tecnologías que hoy guían la transformación digital: servicios de inteligencia artificial e IA generativa, herramientas DevOps evolucionadas, plataformas de datos escalables, entornos de prueba y experimentación rápidos, y capacidades computacionales prácticamente ilimitadas. Renunciar a estos componentes significaría limitar la velocidad de innovación y la capacidad de competir en mercados cada vez más dinámicos.

    Kirey: arquitecturas cloud a medida 

    Las empresas pueden obtener valor real del cloud solo cuando la adopción está guiada por una estrategia clara y respaldada por arquitecturas IT diseñadas en coherencia con los objetivos de negocio y los requisitos normativos.

    Desde siempre, en Kirey acompañamos a las organizaciones en el camino evolutivo hacia ecosistemas híbridos y multi-cloud, poniendo en valor el papel del cloud privado. Nuestro enfoque se basa en un principio claro: no existen arquitecturas estándar, porque cada empresa presenta necesidades diferentes en términos de gobernanza del dato, integración de aplicaciones, seguridad, compliance y continuidad operativa.

    Por ello, nuestro trabajo se centra en el diseño de entornos cloud personalizados, en los que los componentes públicos y privados se orquestan al servicio de las estrategias de IT y las prioridades de negocio, teniendo en cuenta también las necesidades de soberanía, independencia tecnológica e interoperabilidad.

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