Una aplicación moderna es el resultado de la sinergia de varios componentes, entre ellos la infraestructura que permite su funcionamiento, escalabilidad y evolución a lo largo del tiempo.
En este artículo analizamos el papel clave de la infraestructura de aplicaciones y cómo se gestiona hoy en día mediante un enfoque «as code», capaz de responder a las necesidades de flexibilidad de las empresas modernas.
Infraestructura de aplicaciones, un sistema complejo de gestionar
En la era cloud-native, la infraestructura no es un conjunto de recursos técnicos aislados, creados una vez y luego dejados en funcionamiento durante mucho tiempo. Todas las aplicaciones modernas requieren flexibilidad y, por ello, se basan en una plataforma de infraestructura articulada, compuesta por elementos de computación, red, almacenamiento, servicios de plataforma y mecanismos de seguridad que evolucionan y deben funcionar como un sistema único y coherente.
Una aplicación moderna requiere redes segmentadas, reglas de acceso, sistemas de orquestación de contenedores y de equilibrio de carga, así como integraciones con otros sistemas e instrumentos de observabilidad. La arquitectura es intrínsecamente compleja, pero es lo que contribuye directamente al rendimiento de la aplicación, que luego se refleja en el negocio.
El aprovisionamiento ya no es una operación esporádica
El aprovisionamiento de la infraestructura ha perdido hace tiempo su carácter esporádico. Hoy en día, la necesidad ya no es crear un entorno único, sino instanciar un diseño de infraestructura en diferentes entornos (desarrollo, pruebas y producción) con requisitos similares, pero no idénticos, y con un nivel de criticidad creciente.
Además, es necesario responder a los continuos cambios dictados por la implementación de nuevas funcionalidades, la integración con sistemas externos, la gestión de picos de carga, hasta tener que gestionar verdaderas evoluciones arquitectónicas. El aprovisionamiento se convierte así en una actividad recurrente, que debe garantizar coherencia y rapidez, ya que de ella depende también la capacidad de la empresa para adaptarse a la dinámica del mercado, satisfacer a los clientes y maximizar la productividad.
La infraestructura puede ralentizar el desarrollo de aplicaciones
Durante mucho tiempo, la infraestructura se ha gestionado mediante configuraciones manuales, procedimientos operativos no siempre formalizados y una fuerte dependencia del conocimiento individual de los equipos. Este modelo ha funcionado durante mucho tiempo, pero en un ecosistema dinámico como el cloud-native, pronto ha mostrado todas sus limitaciones, también teniendo en cuenta la rotación fisiológica de los profesionales.
El problema surgió cuando el software comenzó a evolucionar a un ritmo completamente diferente al del pasado. Las frecuentes actualizaciones, las arquitecturas de microservicios, los enfoques DevOps, la orquestación automatizada y los ciclos de desarrollo cada vez más cortos pusieron de manifiesto una desconexión estructural: las aplicaciones se estaban volviendo cada vez más dinámicas y modernas, pero no las infraestructuras subyacentes. Y precisamente para responder a esta necesidad de control y gobernabilidad surgió y se impuso el enfoque Infrastructure as Code, o IaC.
Infrastructure as Code, el estándar para la gestión de entornos cloud-native
La infraestructura como código no surgió como un paradigma completo, sino como resultado de una evolución gradual. En una primera fase, la automatización se centró en la configuración de los sistemas; posteriormente, se extendió al aprovisionamiento de recursos en cloud, hasta incluir toda la infraestructura de aplicaciones. Hoy en día, gracias también a modelos avanzados como GitOps, IaC representa el estándar de referencia para la gestión de entornos cloud-native.
¿Qué es la infraestructura como código?
La expresión «infraestructura como código» o IaC se refiere a un enfoque de la gestión de la infraestructura en el que recursos como la computación, las redes, los clústeres de Kubernetes y las políticas de seguridad se definen mediante archivos de código legibles y versionables. Estos archivos describen el estado deseado de la infraestructura y rigen su creación, modificación y alineación a lo largo del tiempo.
Al adoptar un modelo IaC, la infraestructura ya no se construye mediante configuraciones manuales, sino a través de especificaciones formales que representan su estructura y dependencias. El código, gestionado por herramientas y servicios específicos, se convierte así en la referencia central para comprender, replicar y mantener la coherencia de la arquitectura de la infraestructura a lo largo de todo el ciclo de vida de la aplicación.
Infraestructura como código, las ventajas: desde la eficiencia hasta la reducción de costes
De hecho, la infraestructura como código (IaC) ha convertido el aprovisionamiento y la gestión de la infraestructura en un proceso de tipo software, lo que genera ventajas concretas tanto a nivel operativo de TI como a nivel empresarial.
-
Velocidad y eficiencia
La automatización elimina los procesos manuales lentos y repetitivos. Mediante la adopción de scripts, es posible distribuir arquitecturas complejas completas en pocos minutos, acelerando considerablemente el tiempo de comercialización de las aplicaciones.
-
Estandarización de entornos
La IaC permite crear entornos replicables a partir de un mismo diseño de infraestructura. El desarrollo, las pruebas y la producción comparten la misma estructura básica, adaptada únicamente mediante parámetros, lo que garantiza la alineación arquitectónica y simplifica las actividades de lanzamiento y mantenimiento.
-
Trazabilidad y control de versiones
Dado que la infraestructura está definida por código, se puede gestionar mediante sistemas de control de versiones como Git, dando lugar a paradigmas avanzados como GitOps. Esto permite disponer de un historial completo de los cambios, saber quién ha hecho qué y, en caso de dudas o errores, realizar un rollback inmediato al estado anterior.
-
Mayor velocidad y eficiencia operativa
La posibilidad de crear, actualizar o reconfigurar la infraestructura mediante procesos automatizados reduce significativamente el tiempo (y los costes) necesarios para dar soporte a nuevas iniciativas de aplicaciones. La infraestructura se convierte en un aliado de la velocidad del negocio, en lugar de un cuello de botella.
-
Mayor seguridad
La IaC permite codificar las mejores prácticas de seguridad directamente en las plantillas. Cada recurso creado seguirá automáticamente las políticas y normas de la empresa, lo que reduce el riesgo.
La infraestructura como código no es (solo) una herramienta: competencias y gobernanza
La infraestructura como código se asocia a menudo con una herramienta específica, pero esta interpretación puede resultar reduccionista. En realidad, la IaC es un modelo operativo que involucra infraestructura, procesos y personas. Veamos cuáles son los componentes de este modelo.
Una infraestructura programable
IaC presupone que la infraestructura puede gestionarse de forma programática. Esto significa operar en entornos que exponen API y permiten la creación, modificación y eliminación de recursos de forma automatizada, como cloud públicas, cloud privadas modernas y plataformas DevOps.
Herramientas IaC para automatizar los procesos
Las herramientas de Infrastructure as Code permiten describir la infraestructura, comparar el estado deseado con el real y aplicar los cambios de forma controlada. En el panorama de las herramientas IaC se incluyen tanto herramientas orientadas al aprovisionamiento, como Terraform u OpenTofu, como soluciones centradas en la configuración y gestión de sistemas, como Ansible. La elección depende del contexto tecnológico y organizativo.
Integración en los procesos de TI
Para expresar todo su valor, la IaC debe integrarse en los procesos existentes. Esto incluye el uso de sistemas de control de versiones de código, la integración con canalizaciones CI/CD y entornos DevOps. De este modo, la infraestructura pasa a formar parte del ciclo de vida de las aplicaciones, en lugar de ser un elemento gestionado por separado.
Competencias y gestión de la evolución
La adopción de IaC requiere competencias que van más allá de la escritura de archivos de configuración. Se necesitan capacidades de diseño de infraestructura, conocimiento de los servicios en cloud y las plataformas de aplicaciones, atención a la seguridad y comprensión de la dinámica organizativa. Sin un modelo de gobernanza adecuado, IaC corre el riesgo de generar complejidad en lugar de reducirla, lo que dificulta mantener el control y la coherencia a lo largo del tiempo.
Nuestro enfoque del desarrollo y la gestión de software
En Kirey, lideramos la transformación digital de las organizaciones partiendo precisamente del software. Creamos aplicaciones a medida que se integran en los procesos empresariales, construidas con arquitecturas sólidas y metodologías ágiles para garantizar resultados duraderos y una alineación precisa con los objetivos empresariales.
Las aplicaciones cloud-native, en particular, imponen requisitos cada vez más estrictos en términos de velocidad de lanzamiento, continuidad operativa y capacidad de gestión del cambio. Responder a estas necesidades significa adoptar modelos operativos capaces de soportar ciclos de evolución rápidos y seguros, en los que la infraestructura como código desempeña un papel protagonista.
Póngase en contacto con nosotros para descubrir cómo podemos apoyar la evolución de sus aplicaciones y los procesos empresariales subyacentes.
